Norberto Cruz

martes, 5 de abril de 2011


     Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que Norberto Cruz ha sido uno de los más completos, sino el atleta más completo, que ha dado Puerto Rico.  Fue un atleta extraordinario en baloncesto, pista y campo y beisbol, además que en softbol y voleibol.  A nivel internacional nos representó honrosamente en atletismo y baloncesto.

     Pero, así de extraordinario que fue como atleta, fue prácticamente relegado al anonimato quizás, por la falta de conocimiento de las personas que nos informan día a día las distintas hazañas deportivas realizadas por nuestros atletas.  Fue una persona que no estuvo en la búsqueda de ese reconocimiento desmedido por el cual se desviven muchos atletas que, no son ni una sombra, ni han realizado las hazañas realizadas por Norberto.  A continuación le presentaremos una semblanza de quién fue Norberto Cruz.  Lo triste del caso es que no se le brindó en vida ese reconocimiento ganado por él en representación de nuestra isla.

NORBERTO CRUZ ARIAS

     Nació en el Viejo San Juan, el 5 de junio de 1936. Sus padres, María Dolores (Lola) Arias y Vicente Cruz, procrearon cinco hijos más; Norberto tenía cuatro hermanos y una hermana. Tuvo una niñez y adolescencia humildes, sin embargo disfrutó según él, de los beneficios de vivir en el Viejo San Juan, donde estaban todas las emisoras de radio, clubes nocturnos, buenos maestros, playas, el Morro, en fin, mucha diversión y aprendizaje gratuitos. Cursó sus grados primarios en el Colegio de Párvulos y en la Escuela Lincoln. Realizó los grados intermedios y superiores en la Escuela Román Baldorioty de Castro. Simultáneamente estudió música, su otra gran pasión, en las Escuelas José Julián Acosta y Libre de Música. Desde que cursaba su escuela intermedia, se destacó en el Programa de Educación Física del Departamento de Instrucción Pública en varias disciplinas; atletismo, baloncesto y béisbol. Fue campeón en triple salto, salto largo y tiro del disco. Estando aún en la escuela superior, gracias a su talento, tesón y disciplina, de la mano de su maestro José "Pepo" Talavera, fue seleccionado para ser parte del equipo de atletismo que representaría a Puerto Rico en los  VII Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Ciudad de México (1954).

     Por sus ejecutorias en el deporte escolar y su participación en los Centroamericanos, se le otorgó una beca deportiva para estudiar en el Colegio de Agricultura y Artes Mecánicas de Mayagüez. Antes de graduarse con concentraciones en agrimensura y economía, tuvo una fructífera carrera deportiva universitaria. Se destacó en atletismo, baloncesto, béisbol, voleibol y softbol; siendo en el año 1956, el atleta más destacado en la Justas Interuniversitarias.

     A nivel internacional, participó en dos Juegos Centroamericanos, ganando medallas en atletismo y en baloncesto y también en las competencias de atletismo Penn Relays de Filadelfia (1956), siendo el primer turno del relevo 4 X 400 metros de la Universidad de Puerto Rico, ganador de la medalla de oro. En el ámbito nacional, Norberto tuvo muchos logros; aunque jugó béisbol profesional con los Criollos de Caguas, sus mayores logros fueron en el deporte aficionado. En el baloncesto superior, jugó varias temporadas con el equipo Santos de San Juan, siendo uno de sus pilares junto a Rafael Valle y Domingo "Lulo" González, llevando a su equipo al campeonato en el 1958. A este trío de jugadores se les llamó los tres diamantes. Antes, jugó una temporada junto al equipo los Cardenales de Río Piedras. Jugó pelota AA con el equipo de Mayagüez y luego con el de Guayama, siendo campeón bate de la sección sur en el año 1959. Jugó voleibol superior con los equipos de Río Piedras, Mayagüez y Guayama.

     Al terminar su vida activa como atleta, fungió como entrenador de baloncesto y atletismo con varios equipos de la Isla. En el año 1967, quiso probar lo que un atleta disciplinado puede hacer luego de estar varios años retirado y volvió a jugar baloncesto, en esta ocasión con los Atléticos de San Germán, llevándose el galardón del "come back" del año.

     Su vida profesional siempre estuvo ligada al deporte; trabajó en la Administración de Parques y Recreos y en el Programa deportivo del Departamento de Vivienda. Mientras estudiaba Leyes (obtuvo una maestría en Derecho), trabajó como entrenador físico de deportistas de varias disciplinas. Al graduarse colaboró con la división legal del COPUR. Por sus habilidades atléticas y ser ejemplo de superación ciudadana, fue exaltado al Salón de la Fama del Deporte Puertorriqueño en dos disciplinas, atletismo y baloncesto. Conocedores del deporte puertorriqueño, consideran a Norberto Cruz como "el atleta más completo de Puerto Rico."

     En las postrimerías de su vida profesional y siendo hijo adoptivo de esa ciudad, decidió mudarse a su querido Mayagüez, muy cerca de su Alma Mater. Durante los últimos meses, trabajó junto a su hija Sandra, en la recopilación de varios artículos que publicó en el desaparecido periódico El Diario. Su meta para este año era comenzar una antología de manuales sobre entrenamiento deportivo.

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