ORGULLO

jueves, 17 de marzo de 2011

Representar a un país debe ser un símbolo de orgullo para cualquier persona, ciudadano o atleta.  Negarse a hacerlo o tan siquiera pedir algo a cambio, que no sea esa oportunidad, es una bajeza y, más aún, una falta de respeto al resto del país.  Es una falta de respeto y una bajeza anteponer bienes y gratificaciones personales por encima de esa oportunidad dorada.  Cuando hay personas dispuestas a dar la vida por su país, se me hace imposible justificar tales acciones.

Meses anteriores, cuando se estaba próximo a celebrar el Torneo Mundial de Baloncesto, dos jugadores, a los cuales se les había dado ese honor de representarnos en dicho torneo mundialista, decidieron por desacuerdos con los directivos de nuestra selección, abandonar la misma utilizando excusas que ante los ojos nuestros, no tenian peso alguno.  Utilzaron la grandiosa excusa de que el tiempo de juego que se les iba a brindar no era meritorio para que ellos estuvieran en el mismo.  Que ese trabajo lo podría hacer otro.

Tengo que ser un perfecto morón para no entender como Larry Ayuso y Christian Dalmau utilizaron esa excusa o, ¿será al revés?  Repito: soy un perfecto morón para no entender como Larry Ayuso pretendía que dejaran en el banco a un jugador destacado en la NBA, como José Juan Barea, mientras el iniciaba en el cuadro regular.  Ahora si que se aplica ese refrán que dice que los pájaros le tiran a las escopetas.

¿O qué pretendía Larry, que Barea se tragara su orgullo mientras veia a un tirapiedras jugar?  ¿En qué liga está jugando Larry?  Bueno. quizás juega en la NBA bajo otro nombre.  Todo es posible en este tipo de mente.

0 commentarios: